lunes, 31 de mayo de 2010

Si lo llamo o no lo llamo.
Si seguimos o cortamos.
Un capricho o un amor.
Un yogur o un alfajor.
Porque el tiempo pasa.
El tiempo pasa…
El tiempo pasa…

domingo, 30 de mayo de 2010

El peso de las palabras, ése es el tema. No es lo mismo decir te quiero que te amo. No creo en los sinónimos, los sinónimos son la excusa del indeciso, del mediocre. Días atrás mi novio me dijo que a él le calentaba otra gente. Casi me muero, me llegó la sangre al dedo gordo del pie, pensé que estaba todo terminado, era hora de separarnos… Antes de tirarme de cabeza y firmar mi propio divorcio le dije que a mí también me calentaba otra gente, que eso no era un problema porque también me calentaba él. “¡Pero oooobvio que tambien me calentás vos!”, me dijo. “¡No, señorito, no es obvio si no decís la palabra ‘también’!”. Nada es obvio ni parecido y lo reafirmo, no creo en los sinónimos. El sinónimo perdona, permite, es flaxo, no aprieta, es el descanso del bobo. No solamente creo que hay que pensar muchísimo antes de usar cada palabra sino que mientras uno piensa hay que seguir sintiendo. ¿Qué palabra vas a usar? Por eso es dificilísimo escribir, hablar y comunicarse. La mayoría de las veces no nos comunicamos porque no nos tomamos el tiempo de elegir la palabra exacta… y una palabra determina, define.